Psicologia transpersonal
Se dice en el Cuarto Camino que no nos conocemos a nosotros mismos lo suficiente. La idea de que nuestro Ser atrae nuestra vida y que pensamos conocernos —están juntas—. Significa, en suma, que imaginamos conocer nuetro Ser. Pero no lo conocemos. Si nos conocieramos lo suficiente la auto-observación no sería necesaria. No conocemos nuetro Ser y así no conocemos por qué atraemos las situaciones y eventos de nuestra vida. Si tuviéramos un suficiente conocimiento de sí podríamos ver que necesitamos esa clase de vida o que podríamos hacerla diferente. Ahora bien, sólo el Trabajo sobre uno mismo, es decir un real autoconocimiento, tal como el que plantea la filosofía holística o el cuarto camino de Gurdjieff, puede cambiar nuestro Ser.
Dice Maurice Nicol (discípulo de Ouspensky): "A menudo ocurre así, la gente me pregunta sobre qué cosa han de trabajar. La respuesta tal vez sea que no pueden observarse a sí mismas y así siguen siendo “ciegas”.
Muchos años antes de conocer este Trabajo ( Cuarto Camino) yo (Maurice Nicoll) era discípulo de Jung en Zurich. Una de las cosas
útiles que nos enseñaba es que todos tenemos una sombra psicológica y que el comienzo del camino a la evolución interna radicaba en hacer que esa sombra se volviese gradualmente consciente. La sombra es aquella parte de nosotros de la cual no somos conscientes, aunque debamos serlo —con dolor para nuestro orgullo tanto como para nuestra vanidad—, lo cual es el sufrimiento consciente —que llega a ser eventualmente consciente—. Es enfrentarse con la propia sombra si somos serios. Desde luego, modifica profundamente nuestra idea de nosotros mismos. Aquella sombra, que está en todos, puede provocar la catástrofe en nuestra vida, mientras sigamos siendo inconscientes de ella. Como parte de nuestro Ser que no reconocemos, atrae muchas cosas que parecen incomprensibles en nuestra Vida, debido a que no las aceptamos. Alguien que ha reconocido la sombra personal y colectiva es un ser más consciente. "

En dos características encontramos encerrado al hombre de nuestros días: en la sobre ocupación, que alterna con el hambre a excitarse de las variadas seducciones de nuestro tiempo, en el agobio sin descanso, y por el otro lado lo vemos en el aburrimiento, en el no encontrar un sentido en su vida, de tener que depender de las circunstancias impuestas, de ir constantemente a la caza de entretenimientos, de distraerse. Ambas formas de llevar la vida, que se observan tanto aisladamente como también conjuntamente, alternándose y de continuo intercambio de acuerdo a motivaciones externas e internas en el mismo hombre, señalan que somos en cierta manera esclavos de las circunstancias. Esclavos de causalidades, de acontecimientos que nos llevan, nos arrastran y nos conducen por caminos estando dormidos, sin darnos cuenta realmente a donde somos llevados...

La carencia de conocimiento de sí es la regla en la existencia humana y contribuye en mucho al inútil sufrimiento del Hombre. Porque la energía humana que se gasta en sufrimiento inútil, cuando
se la ve en una visión, es increíble y terrible. ¿Ha notado usted, de paso, cuánta energía derrocha realmente en sufrimiento inútil? Tal vez haya pasado la mañana sintiéndose desdichado, o de mal humor, o lleno de auto-compasión- Pues bien, ese es sufrimiento inútil. Hemos de sacrificar nuestro sufrimiento, es decir prescindir del sufrimiento inútil, quitarlo de nuestras vidas como quien quita una maleza de su jardín —esta es una idea presenta también en el budismo, además del cuarto camino y también de la psicología de Jung-.
¿Pero acaso lo sacrificamos? Claro que no. En principio porque no se nos enseña a hacerlo. De hecho desde pequeños muchas veces imitamos emociones negativas de quienes nos rodean creándonos este tipo de sufrimiento inútil a la larga. Dice Gurdjieff que si pudiéramos tocar nuestra vida objetivamente mediante el verdadero auto-conocimiento, no tendríamos ni podríamos tener sentimientos inútiles de esa clase.
Retomaremos ahora a las dos cosas que mencioné —a saber—, que nuestro Ser atrae nuestra vida y no nos conocemos a nosotros mismos. —¿Qué es lo que impide que esto suceda así? Las respuestas son sencillas. Las ilusiones lo impiden. En el primer caso, no somos culpables de nada de lo que nos sucede en el sentido ordinario. Es siempre la culpa del otro. Es así como lo creemos mecánicamente. Por eso no podemos ver que la culpa es verdaderamente nuestra. Por lo tanto no deseamos cambiar nuestro Ser ni vemos conexión alguna entre esto y lo que nos sucede en la vida. De hecho, me imagino que en realidad no captamos tener un Ser
de una forma particular. En el segundo caso, desde luego nos conocemos a nosotros mismos. ¡Qué tontería decir que no me conozco a mí mismo. ¿Quién podría conocerme mejor que yo mismo? Esto es de nuevo pura ilusión. Hay maneras de librarse de esto, y siempre las hubo, en todas las épocas. Porque la enseñanza
esotérica se refiere a salir de ello.



Una Realidad que debe superarse.
Parte de la realidad de las cosas que nos rodean, llega hasta nosotros de una manera poco pura, o tergiversada. ¿Cómo puede ser esto posible? Es posible por el hecho de que nuestro ser (nuestra parte interna no física), se halla acosado por esos seres llamados: Emociones Negativas, estados negativos o YOES negativos.
Es increíble el ponernos a pensar de una manera Objetiva “de eso que llamamos realidad”, y darnos cuenta del cómo y del porqué de esta prisión creada por los estados negativos, que no somos nosotros, sino que son estados. El hecho de tratar de transformar estos estados, es pura y exclusiva responsabilidad nuestra, y este trabajo que realicemos sobre nosotros, es de un valor importantísimo y nos va a ayudar a encontrar una gran parte de nuestra realidad interna.
Estas nubes oscuras (emociones negativas) nos ciegan los ojos internos y nos impiden encontrar nuestro verdadero significado; a éstas hay que disiparlas con el viento de la COMPRENSIÓN, no de la repre...

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